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Que tu alimento sea tu medicina

 
 

Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento.

La alimentación saludable ya es un hecho en nuestros hábitos alimentarios. Surge una nueva industria alimenticia, donde términos como eco, bio, orgánico, sin gluten, vegano, superalimentos … están en boca de todos.

 

Está demostrado que la alimentación y la salud caminan de la mano, ya que una correcta dieta ayuda a promover la salud y a prevenir enfermedades. Existen muchos estudios que relacionan la dieta y las enfermedades crónicas como cardiovasculares, obesidad, diabetes mellitus, etc. Se ha demostrado que una alimentación inapropiada es uno de los principales factores determinantes en el desarrollo de estas enfermedades.

 

El tipo de alimentos que comemos, así como su cantidad, tienen una enorme influencia en nuestra salud. Por desgracia, es muy fácil comer mal si se elige una dieta que contenga demasiados alimentos inadecuados, por ejemplo, comidas rápidas o ricas en grasas, y una cantidad insuficiente de alimentos saludables.

 

Si queremos seguir una buena alimentación más allá de teorizar demasiado, sólo tenemos que tener en cuenta una serie de condiciones básicas que debe tener cualquier dieta saludable.

 

- Eliminar o reducir al máximo cualquier alimento refinado. Esto incluye el azúcar blanco y alternativas artificiales, la sal de mesa y las harinas que no sean integrales. El azúcar no es solo lo que añadimos al café, sino también los alimentos que lo llevan como salsas, refrescos, dulces convencionales, etc., y los que se convierten en azúcar una vez en la sangre, como el alcohol y los carbohidratos rápidos refinados. El color blanco que no es propio de un alimento natural, es sinónimo de producto muy refinado, con pocas o ninguna vitaminas, minerales, fibra, enzimas, fitonutrientes o antioxidantes.

 

- Descartar los alimentos procesados y limitar al máximo los alimentos envasados. Esto supone evitar los platos preparados listos para el microondas, las pizzas congeladas, los nuggets de pollo, los helados, las salsas con azúcares, colorantes, conservantes o grasas trans (hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas), las bolsas de patatas, los sucedáneos de lácteos con azúcares o edulcorantes añadidos o desnatados, y todos aquellos alimentos que intentan ser otro alimento a base de refinar y procesar alimentos naturales.

 

Entender el etiquetado de los alimentos. Si compramos un alimento envasado debemos poder entender su composición y, saber cuáles son su ingredientes, para tener conocimiento de lo que estamos consumiendo. Puedes saber sobre etiquetas en este post.

 

Comer más verduras, sobretodo de hoja verde, son las que más ayudan a prevenir y curar enfermedades, quemar grasas, eliminar toxinas y alcalinizar el organismo. Las frutas y verduras deben ser locales, de temporada, de proximidad y preferiblemente ecológicas.

 

Escuchar nuestro cuerpo, respetar sus necesidades y el reloj biológico: comer cuando tengamos hambre y no porque toca ni para saciar emociones, no cenar más tarde de las nueve, estar unas diez horas sin comer desde la cena hasta el desayuno, y seguir la regla del "menos es más"; es decir, mejor mezclar pocos alimentos en un mismo plato para digerirlos bien, que es la clave para tener una buena salud.

 

Priorizar la calidad siempre por encima de la cantidad; sobre todo con alimentos de origen animal. Es mejor comer menos carne a la semana pero que sea ecológica, menos pescado, pero que no sea de piscifactoría; huevos y lácteos ecológicos antes que convencionales, porque el animal no ha sido hormonado ni medicado; aceites vegetales de primera presión en frío y no refinados; frutos secos naturales en lugar de fritos y salados; agua de buena calidad… Y así con todos los alimentos.

 

Tener una actitud proactiva ante la alimentación. Si te gustan mucho los dulces o te apetece un alimento procesado poco saludable, lo mejor es buscar una alternativa saludable para hacer en casa. Si necesitas comer entre horas o fuera de casa siempre es mejor llevar encima el mejor fast food que hay: fruta, frutos secos, semillas, verdura… ya sea al natural o en zumos o batidos verdes… Son alimentos muy al alcance que podemos encontrar fácilmente.

 

- Masticar y comer con conciencia. George Oshawa, fundador de la macrobiótica, sobradamente conocida como una teoría dietética que elimina el azúcar, llegó a decir: "Yo también tomo azúcar, y para hacerlo lo único que hago es masticar aún más el alimento".

 

- No automedicarnos, ni con medicamentos convencionales ni con superalimentos sin la guía de un profesional de la salud de confianza.

 

Por tanto, una dieta saludable es la que podemos mantener a lo largo del tiempo, que nos permita tener salud, basada en alimentos frescos, de temporada, mejor ecológicos, sin procesados ni refinados, fáciles de digerir y respetando las necesidades reales y fisiológicas de cada cuerpo, siempre sin obsesionarnos.